Un viaje de regreso a la niñez

Fun House

Si viviste en Puerto Rico en los 90’s, sabes que uno de los top spots para pasarla brutal siendo niño (y adulto también, why not?) fue Discovery Zone.

Esa piscina de bolas, los bloques para brincar, los mats, el wanabí de zipline… en fin, era un paraíso para los más pequeños y una visita obligada para celebrar cumpleaños o disfrutar un ratito fuera de casa. Aunque la cadena cerró en 1999, su impacto fue tan radical en la vida de muchos que lo recordamos (y vivimos) con una sonrisa.

Esta fue la sensación que experimenté cuando visité el National Building Museum, en Washington D.C., para disfrutar de Fun House, una exhibición diseñada por Snarckitecture y curada por María Cristina Didero que te transporta a una especie de “maqueta” de una casa real size.

Fundada en 2008 por Alex Mustonen y Daniel Arsham, y acompañada por su socio Benjamin Porto en 2014, Snarkitecture es una práctica colaborativa basada en Nueva York que opera entre el arte y la arquitectura. Como equipo son conocidos por su acercamiento a elementos cotidianos de una manera divertida. Ellos son los gestores de experiencias arquitectónicas como Dig (2011), Drift (2012) y A Memorial Bowing (2012), entre otras.

¿Por qué me recordó a mis días en Discovery Zone? Sencillo. ¿Qué les parece si les cuento que tenían una piscina de bolas (con plástico reciclado), unos bloques para saltar y hasta una mesa de ping pong? Todos los recuerdos apuntan a esos días en el parque infantil, pero sin los colores. Sí. Este Fun House es completamente blanco y representa y reimagina un hogar tradicional.  Todos los cuartos de la casa son interactivos así que, aunque estés en un museo, la ley de «mirar y no tocar» no aplica en esta exhibición. En resumen, vuelves a ser niño. #YASS

Fun House

“Para celebrar su primera década de aventuras, Snarkitecture asumió un nuevo desafío: construir su primera casa. De tamaño completo, pero no real, esta ‘casa divertida’ alberga una selección de sus obras más visionarias del pasado, así como nuevos proyectos creados específicamente para esta ocasión”, detalla la curadora.

El personal del museo otorga una hora para visitar la casa que cuenta con una diversidad de actividades. Justo frente a ella, como si se tratara de un gran patio, unas letras acojinadas que leen Fun House están sirviendo de entretenimiento para niños.

Lillian

“Todo, desde el suelo hasta el techo, desde las paredes de la casa hasta la piscina, está pintado de blanco -la firma del trabajo de Snarkitecture- representando una ventana abierta, un mundo ilimitado de posibilidades, permitiendo que cada espectador experimente e interprete por completo. Un conjunto personal de significados y reacciones”, añade la curadora.

Una vez adentro, puedes visitar cuartos de papeles que simulan cortinas con los que puedes interactuar y unas especies de cuevas de hielo simulado. Mientras visitas el baño puedes disfrutar de una bañera llena de burbujas de bolas de plástico y acercarte a la cocina y la sala con peculiares muebles y estructuras agrietadas.

 

Soy periodista, profesora y estratega digital. La pasión de poner una letra al lado de la otra, que me acompaña desde séptimo grado, me trajo a este espacio en el que comparto experiencias y vivo las de otros virtualmente. Me emociona leer e imaginar distinto.

OPINIONES

Lillian E. Agosto

Soy periodista, profesora y estratega digital. La pasión de poner una letra al lado de la otra, que me acompaña desde séptimo grado, me trajo a este espacio en el que comparto experiencias y vivo las de otros virtualmente. Me emociona leer e imaginar distinto.