The hip-hop gender gap

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En sus 30 años de existencia, solo dos mujeres en el hip-hop han logrado reconocimiento de alto calibre.

En septiembre, Forbes lanzó la lista de los raperos mejor pagados en el 2018. Podemos encontrar grandes exponentes como Jay-Z, Diddy y Kendrick en las primeras tres posiciones, respectivamente. Sigues leyendo y resaltan nombres como Drake, Kanye, J. Cole, Nas y Meek Mill. El líder llevándose unos $76.5 millones (Jay-Z) y los tres empatados en la última posición recogiendo $15 millones (Meek Mill, Russ y Swizz Beatz). 

Acá la lista completa:
20. Swizz Beatz ($15 millones)
20. Russ ($15 millones)
20. Meek Mill ($15 millones)
19. Logic ($17 millones)
18. Lil Wayne ($19 millones)
17. Lil Uzi Vert ($19.5 millones)
16. Birdman ($20 millones)
15. Travis Scott ($21 millones)
14. Chance the Rapper ($21.5 millones)
13. Eminem ($23 millones)
12. Migos ($24.5 millones)
11. DJ Khaled ($27 millones)
10. Kanye West ($27.5 millones)
09. Future ($30 millones)
08. Pitbull ($32 millones)
06. Nas ($35 millones)
06. Dr. Dre ($35 millones)
05. J. Cole ($35.5 millones)
04. Drake ($47 millones)
03. Kendrick Lamar ($58 millones)
02. Diddy ($64 millones)
01. Jay-Z ($76.5 millones)

Sin embargo, ¿dónde están las raperas?

Forbes demostró que hay un pay gap entre las mujeres y los hombres del género. Existe un gran abismo entre ambos, tanto en paga como en reconocimientos. El hip-hop, actualmente, es el género más consumido en Estados Unidos. Siendo así, ¿por qué Cardi B es la primera rapera en alcanzar la posición #1 desde que Lauryn Hill lo hizo en el 1998?

El hip-hop siempre ha sido un género dominado por los hombres, pero eso no ha impedido que raperas reclamen su lugar en la industria. Desde los tiempos de Lil’ Kim hasta las más nuevas como Cardi B, Ray BLK, Young MA y otras. Todas son excelentes desde su propio estilo y algunas como Lauryn Hill y Nicki Minaj han logrado reconocimiento internacional. Pero en unos 30 años que lleva el género, parece una locura que solo dos mujeres sean reconocidas a gran escala.

Hablemos en números:

Solo cinco raperas en la historia han alcanzado la posición #1 en los Top 100 de Billboard: Lauryn Hill, Lil’ Kim, Shawna, Iggy Azalea y Cardi B. No obstante, solo dos de ellas lo han logrado solitas, ya que las otras fueron en colaboraciones con raperos o cantantes de pop. Similarmente, en el 2016, el hit OOOUUU de Young MA entró a los Top 20 y proyectó un primer EP exitoso para la rapera. Dos años después, su EP Herstory solo llegó a la posición #166 en los rankings de Estados Unidos.

Ninguna rapera ha recibido los galardones de Mejor Canción de Rap o Mejor Performance de Rap en los Grammys y solo una, la magnífica Lauryn Hill, ganó Mejor Álbum de Rap: The Score (1997) con The Fugees y Mejor Álbum del Año: The Miseducation of Lauryn Hill en el 1998. Por lo tanto, hace 20 años que una rapera no está entre los distinguidos de “la noche más importante en la música”. 

Si volvemos a los sueldos, no hay mucha información para proveer. Forbes no le ha dedicado tiempo a listar las raperas mejores pagadas en el último año. Sí puedo añadir que Nicki Minaj es la única rapera en entrar a la lista de Forbes Hip-Hop Cash Kings.

El problema se traslada al otro lado del mundo. Si bien el tamaño del mercado no se compara al de su país nativo, se percibe fácilmente una desigualdad entre las mujeres y los hombres en el hip-hop del Reino Unido. Un ejemplo de esto es Little Simz, quien acompañó en gira de conciertos a Lauryn Hill y Kendrick Lamar se refirió a ella como “the illest doing it right now”. Al lanzar su álbum Stillness in Wonderland (2017), repleto de introspección y temas universales, no alcanzó ni los Top 100 en el Reino Unido. Esto se compara con raperos como Stormzy, que su primer álbum Gang Signs & Prayer (2017) agarró la primera posición en el mismo país.

Little Simz

Little Simz (image via YouTube)

El Reino Unido está produciendo una gran variedad de raperas nuevas, una de ellas siendo Lady Leshurr, quien comentó sobre la situación del gender gap en el hip-hop para un reportaje de The Guardian:

“Para los hombres, no importa cómo te ves. Ed Sheeran, por ejemplo; no estoy diciendo que es feo, pero nunca pensarías que sería la estrella de pop más grande en el mundo. Mientras que las mujeres, sigue basándose en la imagen. Los hombres siempre pensarán sobre cómo se ve la mujer antes de escuchar lo que tiene que decir. Siempre será “Ella es fea” o “Mira su pelo”. Mientras que los hombres se pueden poner un abrigo y una gorra, grabar algo y todo el mundo estará como que “Yeah, they’re sick”.

Lady Leshurr

Lady Leshurr, photo by Tom Adam

También añadió el problema del colorismo: “En mi opinión [los issues son sobre] género pero también sobre el color de tu piel. Para una mujer más oscura, puede ser más difícil tener éxito en la industria porque siempre ha sido difícil”. La raza y el género convergen en el trabajo de las raperas mencionadas y es importante reconocer esa intersección al analizar un género musical que históricamente ha tenido la Negritud en su centro.

El hip-hop comenzó sirviendo como un medio para los hombres negros denunciar brutalidad policiaca, racial profiling y el ataque a comunidades negras y pobres. Ahora, las raperas utilizan su experiencia como mujeres negras para dirigir su producción artística. Le toca a los hombres poderosos del género utilizar su privilegio ($$) para apoyar al montón de talento femenino en el hip-hop.

Los dejo con algunas raperas contemporáneas para escuchar:

  1. Little Simz
  2. Noname
  3. Ray BLK
  4. Princess Nokia
  5. Nadia Rose
  6. Lady Leshurr
  7. Speech Debelle
  8. Young MA
  9. Stefflon Don
  10. Rico Nasty
  11. Saweetie
  12. OSHUN
  13. Tierra Whack
  14. Maliibu Miitch
  15. CupcakKe
  16. Asian Doll

Mulata aficionada a la música urbana y la fotografía que se desenvuelve en la escritura. Explora la cultura popular desde las intersecciones de raza y género, utilizando su subjetividad como hilo conductor. Compuesta de burundanga y contradicciones.

OPINIONES

Natalia Merced

Mulata aficionada a la música urbana y la fotografía que se desenvuelve en la escritura. Explora la cultura popular desde las intersecciones de raza y género, utilizando su subjetividad como hilo conductor. Compuesta de burundanga y contradicciones.