Esto está algarete. Period.

Art by Liv Strömquist

Arte de portada por Liv Strömquist

El acceso a productos menstruales es un tema de necesidades básicas, salud pública, educación sexual y equidad de género.

Los cuerpos menstruantes alrededor del mundo están desproporcionadamente afectados por el estigma de la menstruación y la falta de educación sexual y proyectos de ley con una perspectiva de género. Un ciclo natural que lleva ocurriendo desde el principio de la humanidad, aún es un tema controversial que destapa la indiferencia hacia la salud reproductiva de cuerpos con úteros.

Free Periods

Free Periods Pink Protest Tampon. Credit: Alice Skinner

La indiferencia resulta en un fenómeno llamado pobreza menstrual, que se expande mundialmente. Cuerpos menstruantes en países afectados por pobreza y colonialismo como India y Ghana, al igual que personas en países ricos como el Reino Unido, batallan la inaccesibilidad de productos menstruales- entiéndase; toallas sanitarias, tampones o cualquier otro producto similar.

Afecta la educación:

Debido a poca educación sexual y acceso a los recursos necesarios, 1 de cada 10 niñas en África sub-sahariana no van a la escuela durante su menstruación, resultando en una falta de 20% de su año escolar. Un millón de niñas en Kenia se ausentan a la escuela por las mismas razones. Incluso, muchísimas niñas dejan la escuela por completo cuando comienzan su ciclo menstrual por primera vez. En India, 13 millones de adolescentes están en peligro de abandonar la escuela debido al comienzo de su primera menstruación.  

pobreza menstrual

Image from Ruby Cup

En países ricos existe este fenómeno, aunque a menor escala, y afecta especialmente a niñas que viven bajo el nivel de pobreza. El estigma y silencio alrededor de la menstruación provoca que muchas sientan vergüenza sobre los procesos naturales de su cuerpo. Esto afecta su asistencia y desempeño en la escuela, especialmente si su familia no tiene los recursos para comprar los productos necesarios, cosa que se empeora si son varias féminas menstruantes en un hogar.

pobreza menstrual

Photo by Amelia Allen for the Free Periods Protest

La pobreza como el factor principal

De acuerdo a estadísticas del Shriver Report 2014, 42 millones de mujeres en Estados Unidos viven en pobreza. Sin embargo, programas de ayuda como SNAP o WIC no incluyen productos menstruales. Los clasifica como lujos; con la misma importancia que alcohol, cigarrillos y comida de mascotas. Además, el llamado tampon tax convierte productos de higiene femenina aún más inaccesibles.

pobreza menstrual

Image from Beauty Heaven

Al contrario de otras necesidades como comida y suministros médicos, los productos menstruales caen bajo la categoría de artículos de lujo y tienen impuestos. Para personas menstruantes de bajos recursos, comprar productos que necesitan es una carga añadida todos los meses. Cristina García, una legisladora que ha propuesto proyectos de ley para erradicar el tampon tax en California, comentó: “Básicamente nos están cobrando impuestos por ser mujeres”.

pobreza menstrual

California Asm. Cristina Garcia calls for a tax on liquor products to pay for the removal of the sales tax on diapers and tampons at a state Capitol news conference on March 9, 2017.

La inaccesibilidad se intensifica para deambulantes que usualmente recurren a utilizar medias, papel de periódico o paños. Similarmente, mujeres encarceladas a veces tienen que reusar las toallas sanitarias o son obligadas a mostrar sus toallas usadas como evidencia de que necesitan más. De hecho, en el 2016 un video se hizo viral en donde una mujer fue a corte sin pantalones porque le habían denegado productos menstruales por tres días que estuvo en custodia.

Weiss-Wolf, en su libro Periods Gone Public: Taking a Stand for Menstrual Equity, destaca el fracaso del Estado: “Las que están encarceladas están, por definición, en la custodia directa del gobierno. Ni los tampones ni el papel de inodoro son un bono, un premio, un privilegio o un favor para ser considerado o negociado. Estas necesidades humanas fundamentales son responsabilidad del sector público. Y deberían ser tratadas de esa manera. Period”.

pobreza menstrual

Image from twentyfournews.com

Sin embargo, el tema de la menstruación se vuelve aún más complejo cuando añades el factor del cambio climático. En promedio, una persona tiene su menstruación por 2,535 días de su vida. Esto equivale a alrededor de 16,800 productos menstruales que utilizará en su vida y que se añaden a la inmensa cantidad de basura que todos y todas producimos. Por lo tanto, hay que atender la pobreza menstrual, pero también buscar maneras de que toda persona menstruante pueda hacerse cargo de su periodo sin perpetuar la contaminación del planeta.

Actualmente existen diversos productos que buscan aliviar la contaminación de los artículos desechables. La copa menstrual y los pads reusables son solo algunos de ellos. Muchos de estos productos resultan en un alivio al bolsillo de la persona ya que no tienes que comprarlos mensualmente. No obstante, no se encuentran tan fácilmente como las toallas desechables, especialmente en países donde las mismas toallas desechables son difíciles de conseguir, y tampoco son tan conocidos. La falta de educación sobre nuestros cuerpos y la vergüenza al hablar de la menstruación dificulta la conversación alrededor de estos artículos nuevos. Puedes leer más sobre las opciones eco-amigables en mi artículo Una menstruación saludable y ecoamigable, #WTF

Atacar la pobreza menstrual conlleva acciones que consideren todos los aspectos del fenómeno. Es una responsabilidad por la equidad de género, la educación, la desigualdad económica y preservación del ambiente en sus respectivos países. Un país que ha comenzado a atender la situación es Canadá, que desde el 2015 no cobra impuestos por toallas sanitarias ni tampones.

 

Colombia por su parte, redujo el impuesto de un 16% a 5% en todos los productos de aseo femenino. En Kenia, la organización ZanaAfrica está respondiendo a la situación desde tres perspectivas: proveyendo educación sexual, entregando toallas sanitarias y tampones e impulsando proyectos de ley.

En Puerto Rico, la representante Jacqueline Rodríguez redactó el Proyecto de la Cámara 1485 que propone eliminar el IVU a todos los productos menstruales.

“Es un asunto muy serio que se ve sencillo. No se trata tan solo de menstruación sin IVU. Se trata de que es mucho más lo que tenemos que hacer por las mujeres”.

Mulata aficionada a la música urbana y la fotografía que se desenvuelve en la escritura. Explora la cultura popular desde las intersecciones de raza y género, utilizando su subjetividad como hilo conductor. Compuesta de burundanga y contradicciones.

OPINIONES

Natalia Merced

Mulata aficionada a la música urbana y la fotografía que se desenvuelve en la escritura. Explora la cultura popular desde las intersecciones de raza y género, utilizando su subjetividad como hilo conductor. Compuesta de burundanga y contradicciones.