Breve análisis de la Recesión de Puerto Rico

“La historia se repite. Ese es uno de los grandes errores de la historia”. Decía el extinto científico británico Charles Darwin.

Los fenómenos atmosféricos acontecidos en el año 2017, sin duda marcaron la pausa del desarrollo de nuestra isla hermana, Puerto Rico. Pero no debe achacarse toda la culpa de su arritmia económica a esos sucesos. Puesto que antes de eso, ya se encontraba dentro de un estancamiento financiero.

Photo: Ricardo Arduengo, AP

Banco cerrado en el vecindario de Río Piedras en San Juan, Puerto Rico, el 29 de junio de 2015. Photo: Ricardo Arduengo, AP

En efecto, hemos visto como Puerto Rico, Estado Libre Asociado (ELA) de los Estados Unidos, se ha sumergido desde hace tiempo en una serie de empréstitos cada vez con mayores intereses. Lo cual ha hecho colapsar la eficiencia del sistema económico y financiero de su pueblo. Todo esto, claro está, se debe a su incapacidad de generar ingresos que les permita cubrir a tiempo los intereses de deudas contraídas.

La Unidad de Inteligencia Económica, de la muy prestigiosa revista The Economist, coloca a Puerto Rico, dentro de sus proyecciones, “como una de las peores economías del mundo en la actualidad, solamente superada así, por Venezuela, debido a la crisis económica que está enfrentando”.

Pero resulta interesante preguntarse: ¿Cómo llegó un estado con una población de menos de los cuatro millones de habitantes a endeudarse a niveles abismales?

Foto por Matt McClain / The Washington Post via Getty Images

Quizá encontremos la respuesta, en que durante gran parte de su historia, siempre han contado con el amparo económico estadounidense.

La influencia Yankee y la cultura boricua

Teniendo vínculos políticos, económicos y culturales fuertemente arraigados entre Estados Unidos y Puerto Rico, se puede evidenciar que este último, ha adoptado quizás de forma involuntaria por la cultura Yankee, las costumbres acomodadas, los valores desequilibrados y la idea inherente del capitalismo, de que hay que crear un paradigma de consumo continuo y progresivo en la vida cotidiana. Todo esto por supuesto, con un empeño no muy arduo.

El Capitolio de Puerto Rico

Este sistema cultural de consumo, ha querido hacerle sombra u opacar, a la verdadera conducta boricua que aún existe, con deseos de prosperar, promover, trabajar y crear juntos un Puerto Rico, no solamente más unido e independiente, sino también, más idéntico con su propia influencia cultural.

Lo cierto es, que para poder emprender un camino donde se propague más su propia identidad y sus anhelos como nación; tendrán que desprenderse de manera gradual pero acelerada, de la poderosa influencia norteamericana que hoy en día domina. Empezando por implementar políticas educativas y de formación del hogar más atada a lo que realmente en esencia es un puertorriqueño. Va más allá del típico hombre sonriente, con camisa hawaiana, cadenas de oro, y una cerveza en la mano; que la misma influencia Yankee ha intentado exponer.

Trump Foto por Evan Vucci / AP

Foto por Evan Vucci / AP

Los que han tenido la oportunidad de visitar la Isla del Encanto, han observado que existe algo superior, mucho más allá de todo lo anteriormente dicho. 

Hay seres capaces de emprender caminos independientes, con ganas de trabajar para su pueblo de forma desinteresada y honesta; por recrear una cultura cívica inclinada a la tolerancia y a los principios más éticos. Personas con una creatividad capaz de ponerla al servicio de todos de manera sana. Una actitud positiva de cooperación y ayuda mutua. En fin, un sinnúmero de cualidades que pueden hacer quedar en ridículo a cualquier influencia cultural extranjera que quisiera suprimirle.

Puerto Rico

Foto by Alejandro Alvarez / @aletweetsnews

Por consiguiente, en el momento que todos observemos que más que un estancamiento económico existe una recesión cultural de su propia identidad; podremos comprender, que las adversidades que se suscitan en la actualidad, son fruto de que la mayoría de la sociedad reflexiona sobre el modus vivendi y operandi de otra conducta social que es completamente diferente a la boricua. Y esta a su vez, ha sido impuesta de manera sistemática en distintos aspectos tales como social, cultural, económico y político.

Sostener la esperanza de que muchos jóvenes con alto sentido moral, patrio y de compromiso social puedan aunar esfuerzos para enarbolar su afinidad boricua por encima de cualquier otra, será lo único que les permitirá establecer una influencia particular e independiente. Y superar así, no solamente una decadencia cultural, sino además una recesión económica y de cualquier otra índole.

En lo adelante será un desafío por el cual todos debemos velar sin descanso alguno.

Licenciado en Derecho graduado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de la República Dominicana. @medinanelsonj

OPINIONES

Nelson J. Medina

Licenciado en Derecho graduado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra de la República Dominicana. @medinanelsonj