Claudia calderón es un camaleón

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Foto por: Mara Corsino

Claudia Calderón es una cineasta con la pasión y la precisión de una directora que ha sido celebrada en múltiples festivales internacionales. Sus habilidades se atemperan al proyecto que esté trabajando en el momento, y estos pueden variar desde la publicidad hasta cortometrajes. Quizás la conoces por su dirección en videos musicales como ‘Flor’ de Los Rivera Destino ft. Bad Bunny, que ganó Video Del Año en Premio Lo Nuestro 2020, o su trabajo más reciente ‘Crónico’ de Bebo Dumont. 

Su cortometraje ‘El año del Cerdo’ (2007) fue galardonado en eventos como el Festival Internacional de Cortos de São Paulo, el Festival de Cine de estudiantes de Munich, el Festival VIART en Venezuela y el Festival de Cine de La Pedrera en Uruguay. Para seguir explorando sus horizontes, Claudia también probó sus talentos dirigiendo el revival de No Te Duermas para el tour de Bad Bunny ‘X100Pre’. 

En conversación con Natalia Merced, la directora habla sobre su experiencia en el mundo audiovisual, los retos que enfrenta en el set; sus éxitos, sus fracasos and everything in between.

NM: ¿Cómo llegaste al mundo audiovisual?

CC: Yo salí en una novela cuando bebé. [Se ríe] pero no me acuerdo del nombre ni nada. Mi papá trabajaba en publicidad desde que yo era chiquita y siempre tuve acceso a estudios de grabación. Desde pequeña, me encantaba ver películas y las veía casi con obsesión, me quería aprender las líneas y todo. 

Cuando llegué a la universidad, en esa búsqueda de qué es lo que me gusta, pensé en lo mucho que me gustaban las películas. Me percaté que había una concentración en cine en la IUPI y en lo que decidía qué hacer, me metí en las clases de cine. Ahí empecé a coger clases de cine experimental, historia del cine y de todo lo que hubiera disponible, y ahí fue que dije “aquí es que es”. Entonces, oficialmente me fui para COPU y ahí empecé a trabajar en proyectos estudiantiles. Cualquier compañero que quisiera hacer un documental o un corto, ahí estaba yo. Eventualmente, me gradué de COPU y me quedé con ganas de profundizar eso. 

Cuando me gradué, llegué a una casa productora y ahí comencé a trabajar en los comerciales y todos los proyectos de la casa productora. En el 2001, comencé a trabajar oficialmente como asistente de producción y estuve dos años. Luego, solicité para la Escuela Internacional de Cine y Televisión en Cuba y me cogieron. Me gradué y regresé a Puerto Rico a seguir trabajando. 

Foto por: Bryan Santiago

NM: ¿Quiénes te influenciaron a perseguir tu pasión?

CC: El mejor profesor que yo tuve en la IUPI fue Alfredo Rivas. Ese hombre en esas clases le metía tanta pasión a lo que eran las intenciones, el trasfondo histórico, la simbología, el storytelling. Te puedo decir que tuve mucha suerte con mis profesores porque llegué a Cuba con mucha inspiración y unas referencias bien cabronas. Todos mis profesores de cine en COPU me incentivaron la lectura de lo audiovisual desde un lugar bien profundo. 

NM: ¿Cómo te describirías como artista?

CC: [Se ríe] Como una persona bien exigente y minuciosa. Obsesiva. Las cosas que yo he hecho hasta ahora son cosas que pienso, repienso, le busco la vuelta por todos lados. Pienso en todas las formas que se puede contar una historia para decidir si esa es la mejor manera de hacerlo. Todo el tiempo estoy cuestionándome la creación. 

NM: Durante ese proceso creativo que estás cuestionándote todo, ¿De dónde sale la inspiración? 

CC: Depende del proyecto. En un momento dado, yo quería hacer muchas cosas distintas. Quería que todos mis trabajos fueran diferentes exploraciones. Eso me interesaba más que llegar a un estilo o una firma. Me importaba más contar diferentes tipos de historias. 

Yo trabajo mucho con un guionista que es mi partner in crime. Me gusta la idea de sentirme que yo escribo, pero la realidad es que muchas veces es algo colaborativo. Usualmente a mi me llega una canción, una imagen, un sonido o una estructura. Por lo general, yo doy un pie forzado y entre los dos desarrollamos las cosas. Para mi es bien importante que si estamos creando un mundo que no existe, que se sienta verosímil. 

NM: ¿Tu background de música clásica y actuación ha influenciado tu trabajo de alguna manera?

CC: A mi me mueve mucho la música. Innatamente siento que hay una cuestión rítmica cuando estamos editando. El ritmo interno de las escenas, el ritmo del montaje es una cosa que siento que le debo directamente a ese entrenamiento musical. La parte de teatro y danza también porque tuve maestros que incentivaban la ruptura de ciertas cosas y eran narradores dentro de la puesta de escena y el baile. Me parece una forma bien rica de contar historias. Me gustaría explorarlo más en el futuro. Ahora mismo me influencian más en el área de la estructura, pero quisiera indagar también en el contenido. 

NM: ¿Qué dirías que es lo más loco o absurdo que te ha ocurrido en un set? 

CC: En el video de ‘Vámono’ de Buscabulla, vino una tormenta el día antes de rodar. Estuvimos filmando por Arecibo el día antes y me dio por pasar por las localidades para asegurarme que todo estuviese bien. Una de las localizaciones era una playa escondida y cuando llegamos estaba completamente inundada y yo por poco me echo a llorar ahí mismo. Llamé al productor y le dije “Esto no va a pasar. Es un desastre.” No me preguntes cómo, pero el día de rodaje el clima estaba perfecto. Super loco. Tuvimos una nube negra persiguiéndonos todo el día, pero milagrosamente no nos cayó ni una gota encima. 

NM: ¿Cuál ha sido el proyecto más retante para ti como directora?

CC: No me ha tocado ningún proyecto fácil. ‘Flor’ fue bien difícil por cuestión de tiempo y logística. ‘Vámono’ fue bien intenso por el hecho de la localización y fue un proceso de como tres meses. Con ‘Crónico’ no dormimos durante el mes de abril. Fue un proceso bastante llevadero, en gran parte porque teníamos apoyo de los animadores en Medellín. No te sabría decir cuál fue más difícil que otro. Todos han sido bien cuesta arriba. 

NM: Háblame de Crónico. ¿De dónde salió la idea de usar esos recortes de libros y revistas viejas?

CC: Hacía tiempo que estaba obsesionada con las láminas Latino, que son las láminas que se usan para hacer asignaciones. Yo estaba loca por hacer algo con eso hace mucho tiempo. Me encantan los stop motions y los collages. Todo lo que es trucos de magia a la antigua, ilusiones ópticas por cámara y cosas así a mi me vuela la cabeza. Así que, de repente, cuando la cuarentena nos cambia los planes pensé: “¿Por qué no hacemos algo con esto?” Nos fuimos por las farmacias comprando folletos de láminas Latino, compramos todas las que pudimos. No encontramos muchas copias de las láminas que queríamos, así que digitalizamos todo. En el proceso de digitalizar, nos pusimos a ver enciclopedias ilustradas y encontramos un universo de ilustraciones y nos volvimos locos. Empezamos a ver también libros viejos, cosas que ya fueran public domain y encontramos imágenes brutales. 

Teníamos una idea, íbamos a hablar de la cuarentena, de la rutina. Mientras encontrábamos imágenes, la idea iba cogiendo forma. Dimos con unas revistas de diseño interior. A mi me encanta la estética mid-century y me fui en un viaje. Dije: “Yo voy a hacer la casa de mis sueños aquí.” [Se ríe] Hicimos un esquema con las imágenes que escogimos y teníamos ya una especie de guión. Tomó muchísimo tiempo organizar todo porque cada uno de los detalles que ves en el video están puestos individualmente y a Bebo lo animamos en fotos. La mayoría de las tomas es un background con todos los elementos que ves escogidos y puestos por nosotros. Nosotros diseñábamos los cuadros y los subíamos en layers en Photoshop para que los animadores supieran lo que estábamos usando. Fue un super proyectazo y fascinante de trabajar. 

NM: Háblame de ese revival de No Te Duermas para el tour de X100Pre.

CC: Eso fue un viaje bien fuerte. Yo no quería hacerlo porque a mi no me dejaban ver No Te Duermas. Al principio yo tenía muchas reservas. Yo no tenía un referente de eso ni le tengo esa sensación nostálgica que otros le tienen porque para mi eso estaba mal. Además, yo llevaba mucho tiempo sin dirigir. 

Me encontré con Sigfredo Bellaflores después de un montón de años y hablando de proyectos él me dice que va hacer el intro del concierto de Bad Bunny y que me iba a vender como directora. Yo le dije que no porque no soy un macharrán. [Se ríe]. Me dio un súper speech a lo 8 Mile de que esta era mi oportunidad y no la podía dejar pasar. Una labia intensa. [Se ríe] Me tardé como dos días en contestar, pero finalmente dije que sí. Trabajamos con una muchacha que diseña sets y ella diseñó todo a base de screenshots de videos de Youtube porque ni un solo episodio completo conseguimos. 

Foto por: Eric Rojas

NM: Trabajaste con Todd Solodonz. ¿Cómo fue esa experiencia?

CC: Para ese tiempo no se me había dado la oportunidad de dirigir y un día apareció una muchacha de locations diciendo que la acababan de entrevistar para una película de Todd Solodonz y yo: “¿Perdóname?” Por poco convulso porque Todd Solodonz es de mis cineastas de Estados Unidos favoritos. Yo tenía todas sus películas y era una fan hardcore. 

Llamé a la producción y pregunté qué tenía que hacer para ser parte de eso. Me dijeron que había una posición para ser asistente personal de él y yo “Ok, ¿cuándo es la entrevista?” Fui a la entrevista, el tipo súper nítido. Para ese tiempo yo acababa de llegar de Cuba con mi tesis que había viajado a muchos festivales. Cuando se acaba la entrevista, él me dice: “¿Por qué tú estás aquí?” Yo le dije que admiro mucho su trabajo y me encantaría ser parte de eso. Él me dijo: “Bueno, tú estás sobrecualificada para esto. Básicamente vas a ser mi babysitter y yo lo único que te pido a cambio es que estés en todas las reuniones y seas parte del proceso.” Fue un súper regalo. 

Él me preguntó sobre mis intereses y para ese tiempo yo estaba decidida con que quería actuar. Me dijo que todas las mañanas debía leer líneas con el cast. ¡Yo estaba leyendo líneas con Pee-wee Herman! Ese fue mi dream job. Pude aprender sobre la división de departamentos y estar en las reuniones creativas. Fue una súper escuela. 

“Las cosas que yo he hecho hasta ahora son cosas que pienso, repienso, le busco la vuelta por todos lados. Pienso en todas las formas que se puede contar una historia para decidir si esa es la mejor manera de hacerlo. Todo el tiempo estoy cuestionándome la creación.”

NM: Ahora mismo el cine puertorriqueño está en apogeo, pero sigue siendo una escena nicho. ¿Qué crees que le hace falta para que llegue al mainstream?

CC: Hace falta que este país se ponga pa’ su número a incentivar el cine local. Hace falta incentivos económicos. Hace falta que personas que tienen acceso y distribución le den plataformas a estas personas que están produciendo localmente. Yo pienso que la gente quiere ver películas locales, pero las películas no cuentan con el apoyo económico para distribuir nacionalmente. Una iniciativa súper nítida es Cine PR, es como un Netflix puertorriqueño. Ahí hay muchísimas películas locales para el que quiere familiarizarse con el cine local. Necesitamos que las personas con el dinero inviertan en iniciativas como estas para llevarlas a una gran escala. 

Foto por: Daniela Romero

NM: ¿Qué tú le dirías a otras mujeres jóvenes que quieren meterse al cine?

CC: Que lo hagan. Que lo hagan sobre todas las cosas. Si hay una inquietud y unas ganas de explorar eso, que le metan full blast. Vivimos en un mundo  súper machista, que siempre bregamos con macharranerías y hacen cuesta arriba que escuchen nuestra opinión. Pero hay que tirarse y hacerlo.

NM: ¿Qué podemos esperar de Claudia Calderón en el 2020?

CC: Yo espero poder terminar de desarrollar el guión que estoy escribiendo que se llama “Gracias, vuelva pronto.” y ojalá me sigan cayendo posibilidades de trabajo para seguir puliendo mis destrezas. 

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