Zuvenir: El arte de recordar

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“Cuando no tenemos nada que ocultar, somos más felices. Somos nosotros mismos.”

“En la memoria, todo parece acontecer con música,” escribió Tennessee Williams en The Glass Menagerie, una obra de teatro centrada en los recuerdos; cómo se construyen y, sobretodo, cómo se proyectan. 

Parecería que hoy en día todavía discernimos sobre el mismo tema, aún más con nuestro uso de las redes sociales. Tal como en la obra de Williams, la memoria se convierte en un artificio con el que capturamos momentos con cierta belleza, nostalgia y —a veces— a distancia, resultando en un collage

En lugar de una tarima, tenemos un feed. Abrimos y cerramos el telón según entendemos. Y es ahí, entre lo virtual y lo íntimo, de donde surge Zuvenir, el concepto artístico de Rafael Melo Carram. 

Hace poco lanzaste un sencillo “no tan nuevo”, según leí en tu Instagram. Pero comencemos desde lo básico: ¿Cómo escogiste tu nombre artístico?

La idea me surgió luego de ver a Kavinsky en vivo. Zuvenir es un proyecto artístico, no necesariamente musical, que buscaba conectar las cosas que más me interesan: la literatura, la música y el arte experimental. Estoy obsesionado con la nostalgia, pero en un sentido positivo. En el portugués hay una palabra: saudade. La uso mucho para describir lo que hago. 

Zuvenir sale de esos momentos que pasan, de los recuerdos que luego se convierten en un souvenir

¿Cuándo comenzaste a crear música? ¿Y cómo te acercaste a ella por primera vez? 

Empecé a tocar guitarra a los catorce años porque quería tocar metal. Luego, me rompí el brazo, por lo cual no podía tocar. Pero ahí descubrí que podía cantar. Fue muy loco. 

Aunque no llegué a estudiar música, terminé comprándome otra guitarra. Y después comencé a experimentar con música electrónica. Ahora todo eso parece un souvenir. Un museo de la vida. 

Tienes otros dos proyectos, Erremelo y Sugar Free. Háblame un poco de ellos. 

Erremelo fue todo un experimento. Básicamente exploraba todo tipo de género, y luego lo subía a Soundcloud. No había mucho refinamiento. 

Luego de ese proceso quizás más electrónico, tuve un reencuentro con la guitarra, con el rock. De ahí salió Sugar Free, que comenzó como un relajo con un amigo. Y hasta llegamos a tener una canción #1. 

Tienes veinte años en Publicidad. ¿Qué se siente ir de una esfera tan profesional a una más libre, en la que ahora pasas a ser tu propio cliente? 

Es bonito. La música siempre ha sido mi escape. Y la transición se debe a eso, a una necesidad de canalizar ciertas cosas. También quería comenzar a dirigir visuales. 

Comentaste que la canción, “Nada Que Ocultar”, no es tan nueva. ¿De qué año es?

Estoy trabajando visuales para muchas canciones que compuse en el pasado. Esta es del 2013. Las próximas son de un EP que lancé en 2014, titulado “Take One”, refiriéndose al acto de llevarse un souvenir. Ahora estoy haciendo otros cuatro para las de mi segundo disco. 

Estoy trabajando con videos de stock. Son más como pequeños collages que transformo en películas. Las piezas terminan siendo más como obras. 

La canción es muy ambiental. Y el video, aunque sencillo, es bastante conceptual también. ¿Qué inspiró estos visuales? 

Los videos son historias ajenas a la canción. Se trata de un despertar de una mujer, que se encuentra a sí misma. La idea era presentar a esta persona en un lugar donde nadie quisiera irse solo.

En el video, la chica busca llegar a otro lugar, que es lo que suele suceder con las búsquedas en general. Pero al final parece llegar a la euforia, coincidiendo con el verso que canta “no tengo nada que ocultar”. Cuando no tenemos nada que ocultar, somos más felices. Somos nosotros mismos. 

¿Quiénes sientes que son tus mayores influencias?

Sin duda, James Blake. Sin duda, Robi Draco, aunque no tiene nada que ver con la música electrónica. Y en el electro, Cornelius, Justice, Daft Punk y SebastiAn.

¿Qué música te emociona ahora mismo?

Creo que es más fácil si entro a mi Recently Played. Mi artista favorito ahora mismo es Steaming. Pero también estoy escuchando mucho a James Blake, Hot Chip, Rita Indiana, David August, Arcade Fire y David Bowie.

¿Con quién te gustaría colaborar? Y sí, puedes mencionar artistas que ya hayan fallecido.

A mí me encantaría colaborar con Robi Draco, sin duda. Luego, Bad Bunny y David Byrne. Si los puedo escoger muertos, Carlos Gardel es la primera opción. Ah, y Django Reinhardt. 

Pero se trata sobre la química, en realidad. Hay sensibilidades que son únicas.

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